Cuando el Alma Recuerda: Mi Primer Encuentro con los Registros Akáshicos
Los Registros Akáshicos llegaron a mi vida hace más de quince años. En ese entonces, yo tenía 21 años y una amiga que era más grande me habló de los Registros por primera vez. Al escucharla nombrarlos, me dió mucha curiosidad. Ella se ofreció a hacerme una lectura de mis Registros y me contó que podía recibir el mensaje que tenían mis Maestros y Guías para mi. Y aunque me invadió el miedo por no saber qué era lo que iba a suceder, me animé. Los días previos a mi primer lectura de Registros me preguntaba quiénes eran mis Maestros y Guías, si los conocía, si ellos me conocerían a mi. Pensaba en cuál sería el mensaje que me iban a dar. El evento de mi lectura de Registros empezó como algo inesperado y a medida que pasaban los días se volvió un anhelo profundo. Me sentía ansiosa y entusiasmada a la vez.
Mi amiga lectora de Registros tenía una casa con un jardín hermoso lleno de plantas y mariposas. Por fin llegó el día, era una mañana de primavera. Llegué a la casa de Ari, buscamos un mat, dos almohadones, una botella de agua, dos vasos y nos dirigimos a su jardín. Nos sentamos mirándonos mientras el sol llenaba todo el lugar con sus rayos de luz. Mi amiga cantó un mantra muy potente, sentí resonar el sonido de su voz en todo mi cuerpo, seguido de un calor intenso y una sensación de apertura en mi pecho. Luego, ella dijo una oración con mi nombre y apellido, y la repitió dos veces más mientras iba bajando la voz. Cuando la vuelvo a escuchar, dice: tus Registros Akáshicos ahora están abiertos. Acto seguido, me emociono profundamente y las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos ilusionados. Las palabras que Ari nombraba eran casi poéticas, cada cosa que expresaba estaba llena de una delicadeza y dulzura tan grandes. Sentía que sus palabras me acariciaban, me abrazaban, me contenían y me sanaban. No eran sólo palabras, era una energía pura, luminosa y amorosa que nos rodeaba a ambas y nos elevaba. Me aparecían imágenes en mi cabeza antes de que ella las describiera, muchas sensaciones y la certeza que a partir de ese día mi vida iba a cambiar para siempre. Y así fue. Mis Registros siempre me acompañaron y me acompañan, incluso en los momentos más oscuros de mi vida. Y a medida que pasaron los años, casi sin darme cuenta se convirtieron en mi trabajo en esta Tierra y en esta nueva encarnación que estoy viviendo. Me ayudan a entenderme y a entender a los que me rodean. Y cada vez que abro mis Registros, incluso hay veces que sin siquiera proponerme abrirlos, sigo recibiendo sus mensajes, su Guía, su Luz, su Amor y siempre información valiosa que trae sanación por el simple hecho de hacer contacto.